Mostrando entradas con la etiqueta Fauna corporativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fauna corporativa. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de febrero de 2010

Haciendo el capullo entre orugas y mariposas

Se me ocurren media docena de títulos para este post y van de lo creativo a la sarcástico, pasando por lo cínico, lo irónico y lo compasivo.

Pero me he quedado con el de la metáfora de la metamorfosis que oí hace unos años a un directivo -no era un mal tipo, muy introvertido, capaz de crear y recrear un rico, denso y algo espeso mundo interior, pero totalmente negado para transmitirlo al exterior, lo que hacía que los demás intuyeran en el unas capacidades ocultas que nunca acababan de aflorar-; En fin... en una ocasión que tenía que explicar a su equipo la transformación que iban a tener que abordar próximamente en aras a la eficiencia y competitividad y adaptarse a un entorno volátil, recurrió a la analogía , entre metafórica y parabólica de la hermosa Mariposa que iban a ser tras el proceso, aunque en este momento se vieran así mismos como gusanos ¡ ¿¿?? ! (dijo gusanos y no orugas, ; Unas nociones de biología elemental son necesarias hasta para el storytelling más básicol)... El caso es que cuando ya casi le habíamos entendido, se empeño en redondearlo -innecesariamente- aclarando que entre el pasado -de gusano- y el anhelado futuro -de hermosa y deseada mariposa- , ahora estaban "haciendo el capullo". Literalmente. Nada de crisálidas, evolución , metamorfosis. Huelga decir que toda la audiencia lo interpretó en su acepción más castiza, y 10 años más tarde se parten por el eje al recordarlo. (Además nunca llegaron a ser mariposas y fueron fusionado en un engendro que se desmembró años después, pero eso , es otra historia) Reconozco que tan poco afortunado gazapo lo he reutilizado posteriormente como recurso en varias ocasiones, y que debidamente contextualizado, jugando deliberadamente con su doble sentido, es un guiño de complicidad con la audiencia muy eficaz.

En los momentos de crisis, cambio, transformación - como el que nos ocupa, con permiso de gobierno, sindicato y tertulianos- abundan las oportunidades de hacer el capullo -de manera más retórica que metafórica- de abordar transformaciones, de creer en quimeras, y de columpiarse. Hace apenas un par de días una amiga, profesional de éxito - directiva de mucho éxito en consultora estratégica multinacional- se sinceraba y me explicaba que aquella aventura emprendedora de libertad, e innovación en oceános azules que había abrazado -renunciando a la seguridad, estabilidad, bonus y prebendas corporativas de la multinacional estratégica-, se había estrellado -tal vez debiera decir naufragado en su océano azul- por el abandono repentino y subrepticio de los socios que le habían seducido inicialmente con sus cantos de sirenas. De mariposa a gusano, sin crisálida previa, y sin anestesia. Sentía que había hecho el capullo.

Otro reputadísimo directivo de ilustre apellido explicaba, en clave un poco más ignaciana - En momentos de turbación no hacer mudanza-, el mismo proceso pero con una metáfora no menos visual. Te lo explicaba en clave de secreto fruto de la experiencia, primicia inspirada de coach que ha marcado una diferencia en su intachable curriculum:

"Tarzán , cuando va por la selva saltando de árbol en árbol, de liana en liana, nunca suelta la primera liana antes de haberse agarrado firmemente a la otra".

Sabia lección sin duda, que todos los que un dia nos descalabrámos , fuera por imprudencia, temeridad, error de calculo, exceso de confianza (en cantos de sirenas) , ingenuidad, necesidad o simple estupidez, no olvidaremos jamás (Pero que, como homo sapiens descendientes ed Atapuerca no descarto que repitamos).

Vivimos tiempos de turbación, zozobra, mudanza, crisis, reinvención personal, cambio, identidad digital, networking -menos net y más working!!!-, tiempos interesantes sin duda. Dice un proverbio Chino: Bienaventurados aquellos que los dioses les permitan vivir tiempos interesantes !! a fé mia que estos lo son! ; Acordaos de Tarzan. No seáis capullos.


AAAAHHHHHHHHHHH ..... Hasta mañana.

lunes, 11 de enero de 2010

Combatiendo los anticuerpos corporativos...

que inmunizan a las organizaciones contra la Innovación.

¿What TF? … efectivamente, las organizaciones tienden a mantener un entorno estable, un status quo que es el que les mantiene con sus constantes vitales/operativas.

En estos sistemas, la Innovación se percibe como un virus, -incluso altamente contagioso si se encuentras con el entorno (open spaces..) y “temperatura”adecuados-.

No es infrecuente ver como los agentes infectados -y potencialmente infecciosos- son aislados , puestos en cuarentena, para evitar que sus ideas se propaguen.

Y frecuentemente, son los que han estado expuestos -pero se resistieron al virus- los que han desarrollado los anticuerpos más potentes; Son los “Innovadores que dejaron de serlo“, como los ex-fumadores, los más intolerantes, con los aspirantes a difundfir el "vicio de la innovación".

Los anticuerpos corporativos tienen forma de pensamiento único, de la eficiencia probada, el “siempre-se-ha-hecho-asi“, aversión a lo desconocido -¿Riesgo?-, “vamos a darle una vuelta”, “No es el momento” , “¿lo ha visto el comité”?, “eso no va a funcionar” ¿está probado?" "¿es estable" ………a la derecha tenéis algunas de las “” preguntas/objeciones con las que se transmiten/inoculan los anticuerpos. Menos mal que no he oido (casi) ninguna recientemente.

Al menos así lo ve Andrea Meyer y lo aborda en este post del blog “Blogging Innovation” , y que comparto con vosotros. Entre las “terapias” que receta se encuentran algunas de las medicinas que facilitamos en Centros de Innovación, Hubs, y espacios de open Innovation.

Ya sabéis… contra la Gripe , os podéis vacunar en los servicios médicos del sistema nacional de Salud, los centros de asistencia… , y contra los anticuerpos corporativos anti-innovación, nada como una visita a un Centro de Innovación -menos mal que yo tengo uno cerca-;

Eso sí.. es muy contagiosa: No dejéis de contagiar a todos los que podais con el virus de la Innovación.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cuando sea mayor... quiero ser como ellos.

Cuando sea mayor... quiero ser como ellos.
Asi son, asi somos , los emprendedores. -Tambien los intraemprendedores-.
Que forma tan sencilla, y tan entrañable de contarlo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Vosotros teneis reloj, nosotros tenemos tiempo

capturo el siguiente párrafo del blog "el rumbo de mi mundo" de Ramón Herrera, por que la belleza de pensamiento , y las lecciones que incorpora, merece la pena ser compartida. No todos los días podemos entrar en la mente de un nómada. para mi ha sido una auténtica sesión de coaching.

Entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a MOUSSA AGASSARID:

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

- ¡Qué turbante tan hermoso…!

- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo…

- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?

- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

- ¿Por qué?

- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

- ¿Quiénes son los tuareg?

- Tuareg significa “abandonados” , porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: “Señores del Desierto”, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?

- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… “¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!”, denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

- ¿A qué se dedican?

- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?

- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

- ¿Sí? No parece muy estimulante…

- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

- Saber eso es valioso, sin duda…

- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?

- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?

- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…

- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?

- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

- ¿Tanto como eso?

- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

- ¿Qué pasó con su familia?

- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome…

- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?

- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

- Y lo logró.

- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la universidad. ..!

- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

- Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?

- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.

- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

- Fascinante, desde luego…

- Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

- Qué paz…

- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

martes, 7 de octubre de 2008

Sobre la supervivencia de los Pavos reales

El editorial de la revista Forbes el pasado mes de julio reflexionaba sobre el tema de la educación y sus costes para la sociedad bajo el titulo "the overeducated peacok" -El pavo real sobre educado-


Su tesis, bien soportada por datos y estudios de prestigiosas firmas, y con innegable talante provocador, era que al igual que las plumas del pavo real, que No le suponen ninguna ventaja competitiva evolutiva en la supervivencia o adaptación al medio sino que solo sirven para atraer la atención de la hembra hacia el más vistoso y -presuntamente- saludable potencial padre de su prole, el estudio de determinadas materias teoricas ( como el Derecho Romano o la caida del imperio de Bizancio, o teorias macroeconomicas ya obsoletas) no hace a los estudiantes necesariamente miembros más productivos de nuestra sociedad, ni mejor dotados para los desafios corporativos del siglo XXI ... aunque sí que sirven para atraer (más rapidamente) la atención de sus potenciales empleadores hacia el candidato más vistoso -más vistoso que el que no tiene MBA-, y presuntamente mejor relacionado y más estable (lease como financieramente saludable y con capacidad de trabajo)

En otras palabras: Estudiar Amplia horizontes, posibilidades, contactos, y te distingue del resto de aspirantes a un puesto. y como ya saben los que me leen..."O te distingues o te extingues". y sobre este tema... me remito a las vacas moradas.

viernes, 26 de octubre de 2007

Otro de Fauna Corporativa; que monada!!

Video ya clásico; Una monada. Literal.
y con una moraleja obvia. Tienes que integrarte, aunque eso suponga engorilarse o hacer "monerias".

miércoles, 3 de octubre de 2007

Supervivencia en la Fauna de la Oficina

Sobre supervivencia, inteligencia emocional y fauna corporativa, y motivación....
este video es inmejorable.
a disfrutarlo. ¿reconoces a alguno de tus compañeros en el zoo de tu empresa?